El suicidio tecnológico
- 11 feb 2019
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La comunicación como bien se sabe es el desarrollo que se compone por un sujeto quien emite un mensaje con una determinada intención, por lo cual se dirige hacia un receptor que es quien recibe e interpreta dicho mensaje junto a su intención, y como se denota aquí, por lo general el objetivo y papel que juegan los medios de comunicación masiva es ciertamente comunicar, no obstante dentro de su mismo oficio suele esconderse la tendencia o estigmatización de “informar, educar, transmitir, entretener o enseñar” según sea su preferencia, y para ser más esclarecedores de cómo es la función e influencia intensiva por parte de las personas y ausencia de la educación ante los medios de comunicación expondremos un caso relevante que ha venido estremeciendo a todo el mundo, especialmente a nuestro país Colombia, lo cual es el suicidio, hecho intencional que una persona ocasiona para causarse la muerte.
A nivel frecuente se dice que este acto se deriva de distintos factores como la desesperación a causa de las dificultades financieras, pobreza, violencia, desempleo, discriminación, el acoso psicológico, las enfermedades físicas, enfermedades mentales (como la depresión, los trastornos bipolares, la esquizofrenia), el alcoholismo, abuso de sustancias, etc... y según informes las maneras más comunes de llevar esto a cabo es el ahorcamiento, intoxicación con plaguicidas y la manipulación con armas de fuego empleado como un ‘plan de escape’ por lo que “cada año hay de diez a veinte millones intentos de suicidio que pueden llevar a lesiones e incapacidades a largo plazo”, sin hablar del porcentaje de muertes que aumenta con celeridad.
Pero, ¿qué ocupación se destaca entre la educación al lado de los medios de comunicación?
Resulta que los medios de comunicación, en especial el uso del Internet y las redes sociales se despliega como una herramienta beneficiosa pero mal utilizada que conlleva a un riesgo conector de la violencia, intimidación y acoso, tema del cual casi nunca se habla en las aulas escolares, universitarias y difícilmente en las organizaciones, puesto que para muchos suena como una conversación ajena de la que hay que huir o por el contrario de la que se habla de dientes para afuera.
Hoy en día los niños nacen con la capacidad suficiente para aprender a utilizar las herramientas tecnológicas por si solos, sin embargo, es en ello donde se siente el abandono de los padres, tutores y docentes por primar la enseñanza de las buenas costumbres y uso de lo que disponen lo que desencadena a que quieran utilizar todo según su antojo, un relieve que sitúa comportamientos negativos con secuelas en cada etapa de la vida, porque si, esto no es solo de niños sino también de adolescentes y adultos. Mediante esta escena es donde muchos de los usuarios cibernéticos se toman la potestad de deliberar quien será su presa de tortura por el afamado bullying que en muchos casos se vive presencialmente, actor que lleva a la consternación y presión de quien no encuentra más subterfugio que ‘evitar’ seguir sufriendo, y para nadie es un secreto que en la navegación de las páginas web es un mayor influjo de que las personas encuentren los métodos de como finalizar con su vida, serie que abre paso al ejemplar “del año 2013, cuando aparece en Rusia el juego de la Ballena azul creado por Philipp Budeikin de 21 años, juego que consiste en 50 retos, siendo este último el suicidio. Para el año 2016 se reportan 130 muertes por parte de jóvenes relacionado al juego en Rusia, expandiéndose así a países latinos como Brasil, México y Colombia.” o inclusive esto no solo en la red se evidencia sino también en la literatura, como en el “efecto Wether, que toma su nombre del protagonista de la novela Las penas del joven Werther de Johann Wolfgang von Goethe, cuyo suicidio fue emulado por varios admiradores del libro.”
Es sumamente necesario que tanto la educación familiar, social e intelectual posean designio en tener practicidad de las relaciones e inclusión social real, con sentido de responsabilidad, sin callar las posibles amenazas que atenten en contra de su vida; porque la salud mental debe ser una prioridad para todos. Cabe recordar que es aquí donde se evidencia la importancia de saber educarse en utilidad y enfrentamiento del mundo real, sin permitir que las momentaneidades de la vida nos afecten; sabiendo ignorar las malas influencias que se puedan desatar entre los medios de comunicación a falta y escasez de la educación.
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