Hundimientos del Parque Caldas
- 21 ago 2018
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Popayán en avance de los daños peatonales

Las raíces que se están tomando el pavimento de esta área, frente a la zona del reloj.
Las pequeñas problemáticas que engrandecen las necesidades en los circulantes del Parque Caldas, cada día son más frecuentes, y es que nadie responde o atiende ante esto. Porque efectivamente, como habitantes y transeúntes de la céntrica zona de Popayán, las calles peatonales de esta, se están viendo circunstancialmente deterioradas y dañadas, ocasionando ciertos perjuicios de los que no se hablan comúnmente.
Todo esto se evidencia, en nuestra central simbología payanesa que es el Parque Caldas, donde se caracteriza por ser el lugar perfecto para un día de descanso o para poder compartir tiempo en familia. No obstante, antes de llegar a esto, los sucesos poco contados que ocurren en medio de estos senderos y específicamente entre los adoquines son otros, ya que actualmente, estas zonas se encuentran en un rápido deterioro y daño, que no solo perjudica la imagen de la ciudad, sino también la seguridad entre los niños, jóvenes y personas en situación de discapacidad quienes transitan en dichos espacios incómodamente, manifiestan los habitantes.
Notoriamente dentro de este círculo atávico, uno de los principales símbolos atractivos es la permanencia de las áreas verdes, y entre ello, los árboles, los que precisamente se ven implicados en una parte del daño de estos adoquines, causando la abertura de los bloques, por la ausencia del control de riesgo natural en el crecimiento de sus raíces. Sin mencionar, que aún no se registran intervenciones o restauraciones por parte de los encargados de obras civiles a partir de la alcaldía.

Aunque, Popayán se ha destacado por ser reconocida como “la ciudad blanca” de Colombia, un lugar de belleza arquitectónica, rica en gastronomía, variedad de cultura y costumbres, donde los mejores atardeces se pueden disfrutar a plena vista. El otro lado de la moneda no es realmente conocido como debiese de ser, puesto que cotidianamente evadimos ciertas realidades que nos han llegado a afectar y podrían seguir haciéndolo, como este hecho que podría llevar a resultados mucho más lamentables.
Pero, ¿cuál es el otro lado de la moneda?, este es cuando eludimos lo que nos afecta como ciudadanía y sociedad, sin reclamar o exigir garantías que reparen o solucionen lo que deteriora como pertenencia de nuestro patrimonio y representación cultural, además de velar por la seguridad y salud de cada quién; porque muchas veces no es tan fácil salir de un entorno conformista.
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